Del plató a la lista electoral. La explosión de nuevos partidos

FOX+Amena=VOX

“Al paso que vamos salimos a tres partidos por cada habitante en España”. Con esta curiosa frase un anónimo en Twitter valoraba que en una misma semana hayamos contemplado el nacimiento de una nueva formación política, VOX, y de una plataforma, Podemos, esta última para aupar al tertuliano estrella de la extrema izquierda, Pablo Iglesias, a una candidatura europea. La efervescencia de nuevos partidos no ha dejado de crecer, alentados por la opinión pública y los medios, las tertulias de ‘gatos’, ‘al rojo vivo’ y demás, los gurús del Twitter, la llamada crisis del bipartidismo (o de la política en general) y la tan manida regeneración. Partidos que esconden detrás historias muy bonitas, mediáticamente hablando, del ciudadano cansado que decide coger el toro por los cuernos y trae un discurso nuevo para hacerse un hueco entre los grandes y de paso salvar esta corrompida sociedad, pero ¿El éxito de un tertuliano o de un tuitero significa que vaya a tener el mismo éxito en unas elecciones? ¿Qué recorrido tienen estos nuevos partidos? ¿Hay espacio para todos?

Primero, hay que decir que este fenómeno no es en absoluto nuevo, aunque ahora nos salgan siglas por todos lados como VOX, Podemos, Movimiento Ciudadano o UPyD (ésta con más recorrido). Antes de ellos ya lo intentaron otros personajes y fracasaron. O tuvieron un primer éxito, pero luego se desvanecieron. El más reciente de estos experimentos, y también uno de los más estrepitosos fracasos, fue la Sociedad Civil y Democracia de Mario Conde. Creía el ex banquero que por su alta audiencia y predilección en las tertulias televisivas y en las conferencias que daba a lo largo y ancho del territorio nacional le iban a llevar en volandas a un escaño, primero del Parlamento de Galicia, donde él veía más posibilidades al ser su tierra.

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