La #DobleMoral de la izquierda con la libertad religiosa: islam es tolerancia y cristianismo es opresión

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¿Ven las dos fotos que ilustran este artículo? La primera es del equipo de vóley playa de Egipto durante los Juegos Olímpicos de Río 2016. Levantó una polvareda y un intenso debate sobre si el Comité Olímpico Internacional debía aceptar que los países islámicos obligasen a sus deportistas a vestir como si estuviéramos en el siglo XVI o como si no hubiéramos alcanzado la igualdad entre hombres y mujeres (los deportistas masculinos musulmanes no van tapados). La segunda foto es portada de ayer mismo de un diario en Valencia. No estamos en Irán, en Arabia Saudí o en Qatar. Es la Valencia de PSOE y Compromís, partidos que han autorizado esto en pro de la “libertad religiosa”.

Los que vinieron a ‘rescatar personas’ con las banderas del laicismo, el feminismo y la progresía son los que amparan y hasta protegen escenas de mujeres tapadas hasta las cejas para hacer deporte. Imágenes que en España nunca antes habíamos visto. Ni siquiera en los tiempos de su añorado y multimencionado Franco. En 1950 se podía enseñar más chicha que la que muestra esta chica. Son tan feministas que favorecen actitudes como que una niña de doce años vaya tapada para jugar al baloncesto retrotrayéndonos a esos países donde las mujeres no tienen derecho a conducir o son apedreadas si hacen algo fuera de la sharia. Por cierto, que el reglamento del baloncesto impide llevar símbolos religiosos. De modo que si usted es cristiano no podrá llevar una cruz, pero si es musulmán podrá ahora ir vestido como si fuera a peregrinar a la Meca por obra y gracia de los progres de Compromís.
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La #DobleMoral femiprogre

‘Femiprogre’, en su versión más radical ‘hembrismo’ o ‘feminazi’ (término usado por académicos como Pérez Reverte http://www.abc.es/20120306/cultura/abci-perez-reverte-estaba-siendo-201203060909.html ), dícese de la mujer de izquierdas que pervierte la igualdad entre hombres y mujeres convirtiéndola en la superioridad y el odio de unas contra unos, obsesionándose con imponer esa visión y creyendo a pies juntillas que las mujeres y feministas sólo pueden ser de izquierdas. La cosmovisión femiprogre, como no podía ser de otra forma, se sustenta en el mayor topicazo de todos: apoderarse de la defensa de la mujer como patrimonio único de la izquierda. Pero veremos como esa defensa no es tal, sino más bien acaba en el esperpento y el rechazo.

Me comentaba el otro día una compañera de partido concejala que, en una cena con asociaciones de mujeres, de izquierdas ellas, una le dijo que cómo era posible que teniendo esa sensibilidad y preparación estuviera en el PP, que se había equivocado. El problema del comentario, que no sé si responder con una carcajada o tristeza, es que no es algo aislado, sino el pensamiento extendido entre las femiprogres: tú no tienes derecho a defender a la mujer si eres de derechas. O lo que es peor, no hay mujeres preparadas en el centro-derecha (son señoronas que se dedican a fregar y cocinar para el marido), y si las hay, es porque viven en un estado de confusión que les impide ver las maravillas estelares de la izquierda. No se me ocurre forma más grotesca de machismo entre las que precisamente se creen que son las salvaguardas del feminismo.

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