Jóvenes preparados de izquierda Vs vividores enchufados de derechas

Enchufados_2

Uno de los mantras que ha extendido la izquierda patria, hasta el punto de que muchos medios de comunicación lo han asumido como verdad fehaciente, es que si un gobierno del PP, de la administración que sea, contrata a alguien como personal de confianza, esa persona es automáticamente un enchufado, un vividor, un sinvergüenza, alguien que merece el escarnio público y que cuestionen su formación y su capacidad. Da igual que tengas tres carreras o cuatro másters en Harvard. Serás un “enchufado”. Y no se te ocurra opositar si eres de derechas. Verás tu nombre en todos los tuits y digitales de la izquierda  porque seguro que te han amañado la plaza. No importa que tengas la nota más alta, que lleves horas de estudio a tus espaldas o que antes de opositar ya hubieras obtenido excelentes resultados en otros ámbitos. Tu eres un colocado. Punto.

Sin embargo, resulta muy curioso ver la reacción de esa misma izquierda cuando alcanza el poder y le toca a ella, como es normal, nombrar directores, asesores y personal de confianza. Los “enchufados” pasan a ser entonces “personas muy preparadas”. Aunque descaradamente nombren para estos cargos a personas con lazos familiares como la novia de Ribó, el ex de Oltra o la familia Mollà al completo. Nimiedades. Ellos están todos preparadísimos, son el gobierno del pueblo, gente honrada y muy trabajadora aunque su único mérito sea tener el carnet de militante.

Sigue leyendo

La #DobleMoral del verano: como la izquierda manipula las fiestas populares

FullSizeRender(4)FullSizeRender(6)

Los nuevos gobiernos de PSOE, Compromís, Podemos y los restos del naufragio de IU, esos que prometían que “rescatarían personas en lugar de bancos”, pararían desahucios y nos darían una paga por tocarnos los huevos, resulta que a lo que se están dedicando en sus primeros meses de gobierno es a otras prioridades. Prioridades como subirse el sueldo, manipular las fiestas populares, prohibir el himno de España o decir a la gente directamente lo que tiene que hacer con su vida (ya sabéis que el domingo los valencianos no pueden ir a comprar porque lo ha dictado Joan Ribó http://www.lasprovincias.es/valencia-ciudad/201508/01/domingos-para-comprar-para-20150801003523-v.html ).

Realmente no están haciendo otra cosa que enseñar su verdadero rostro. Su rostro rancio de izquierda anticlerical del siglo XIX. Su rostro de tratar a los ciudadanos como imbéciles hasta el punto de decirles qué hacer con sus vidas, si ir a comprar o cómo deben ser sus fiestas. Su rostro chavista, que algunos como el alcalde de Valencia han declarado públicamente admirar, de querer imponer su visión de la realidad. Su única visión aunque no la comparta la inmensa mayoría de ciudadanos. Por ello, sobre la escalada de manipulación y sectarización que están haciendo de las fiestas populares, me gustaría apuntar varias cosas:

Sigue leyendo

Reflexiones sobre el cierre de RTVV y las TV autonómicas

Imagen

El cierre de un medio de comunicación siempre es una mala noticia, sea de la tendencia que sea, ya sea Canal 9 o anteriores como CNN+ o diario Público (yo no me alegro del cierre de un medio como hizo la izquierda con el falso cierre de Intereconomía) porque con ellos se apaga una voz, aunque esa voz no piense como nosotros. El cierre duele más si se trata de un medio que ha crecido con nosotros. RTVV tiene casi mi edad. En la memoria quedan programas de calidad y que nos llegaron a todos, que marcaron una época, como el ‘a guanyar diners’, el Babalà, el Canta Canta, l’Alqueria Blanca o para bien o para mal el Tómbola. También las retransmisiones de partidos de fútbol, de las Fallas y las fiestas populares, o esos informativos cuando llegaba la gota fría a nuestra tierra. Por eso, con el cierre de Canal 9 perdemos como un referente de nuestra memoria. Y como no, lo más duro siempre es pensar en los trabajadores que se van a la calle, en sus familias. Los principales damnificados de cualquier cierre son los trabajadores, y ante eso hay que solidarizarse con todos los que pierden el empleo.

Ahora bien, no nos dejemos llevar por lecturas pasionales o simplistas, de lanzar vivas por el cierre o decir que Canal 9 tenía que mantenerse sí o sí costara lo que costara. En primer lugar, creo que Alberto Fabra ha demostrado una enorme valentía al tomar la decisión. Lo fácil hubiera sido tragarse los 1.700 trabajadores tras la anulación del ERE por el TSJCV, gastarse 200 millones al año en televisión y esquivar la guerra tanto de los trabajadores como de la oposición. Pero no hubiera sido lo responsable. Todos sabían, incluida la oposición y los propios sindicatos que denunciaron el ERE, que RTVV estaba abocada al cierre si se tumbaba el ERE. Que una empresa pública no puede asumir ese gasto ni ese personal. Fabra, consciente de la polvareda que iba a levantar, ha tomado la decisión que tocaba, dura, durísima, pero la que tocaba. Y cuanto antes. Pues retrasarla con posibles recursos sólo llevaría a postergar más la agonía.

Sigue leyendo