¿Y quién es ‘casta’? La #DobleMoral de los que acusan de ‘casta’

Casta, según la RAE, es “grupo que forma una clase especial y tiende a permanecer separado de los demás por su raza, religión, etc. En la India, grupo social de una unidad étnica mayor que se diferencia por su rango, que impone la endogamia y donde la pertenencia es un derecho de nacimiento”. Y yo añadiría que, en España, ‘casta’ es quien Pablo Iglesias, los de Podemos, 15M o Ciutadans señalan interesadamente con el dedo mientras son incapaces de ver en su propia casa.

‘Casta’, esa palabra que hasta hace poco usábamos para referirnos a sociedades como la India, o los galgos, pero que ahora está en boca de todas las tertulias y análisis políticos gracias a la eclosión de personajes y partidos que en teoría van en contra de esa ‘casta’. Una ‘casta’ que sería el sistema establecido, representado por los partidos tradicionales, PP y PSOE, las instituciones o el poder económico. Ahora todo es ‘casta’. ‘Casta’ por allí ‘casta’ por allá. Cualquier día un profesor reñirá a sus alumnos por no hacer los deberes y éstos le contestarán “calla, que tú eres casta”.

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La ‘renovación’ de UPyD

https://ladoblemoral.com/2013/12/17/la-renovacion-de-upyd/

“El partido de gente de izquierdas que vota la gente de derechas”, con esta frase, que tomo prestada, podemos hacer un fácil resumen de lo que se esconde detrás de UPyD, esa marca magenta que promete regeneración y se ha convertido en un mirlo blanco de cara a las próximas citas electorales. Un partido que carga contra la política tradicional dirigido, curiosamente, por gente que lleva 30 años en la política tradicional.

UPyD tiene un mensaje fresco que conecta con un sector de la población entre el centro derecha y el centro izquierda al que la política le ha decepcionado. ¿Pero qué hay si escarbamos un poco? ¿Es UPyD un partido transversal y sin ideología? No. Es falso que ya no existan las ideologías o las izquierdas y las derechas. Lo que pasa es que han cambiado y las líneas entre ambos a veces son más difusas, de modo que el ciudadano que se sitúa en el centro picotea de unos y otros.

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